Rompemuros
Un muro de ladrillos numerados que baja una fila con cada disparo, y una ráfaga de bolas que rebota entre las paredes para derribarlo. No cuenta la rapidez de la mano sino el ángulo justo: un disparo bien colocado trabaja solo durante segundos.
Cómo se juega
Arrastra el dedo para apuntar y suéltalo para disparar: una línea discontinua muestra hacia dónde saldrá la ráfaga. Las bolas salen del cañón de abajo una tras otra y rebotan en las paredes, el techo y los ladrillos hasta que vuelven a bajar.
Cada ladrillo tiene un número: son los golpes que le quedan. Cada impacto le quita uno, y a cero el ladrillo se rompe.
Cuando la última bola ha vuelto abajo, el turno termina: el muro baja una fila y aparece una nueva arriba, con ladrillos más resistentes. Si un ladrillo llega a la línea del cañón, la partida se acaba.
El cañón se mueve
El siguiente disparo no sale del mismo sitio: el cañón se coloca donde aterrizó la primera bola de la ráfaga. Mientras las bolas siguen en el aire, una bola blanca abajo ya indica desde dónde dispararás. Conviene tenerlo en cuenta: un disparo que deja el cañón bajo un hueco del muro prepara el siguiente.
Los bonus
En cada fila nueva hay un +1: si una bola lo atraviesa, desde el siguiente disparo la ráfaga tiene una bola más. Es el recurso que más cuenta, porque el muro se endurece con cada fila y solo una ráfaga más larga le planta cara.
De vez en cuando aparece también un bonus especial. Se queda encendido durante todo el turno en que se toca y actúa en cada pasada de una bola, y luego desaparece:
- Fila: quita un golpe a todos los ladrillos de su fila.
- Columna: quita un golpe a todos los ladrillos de su columna.
- Bomba: quita un golpe a los ladrillos de las ocho casillas de alrededor.
- Estrella: relanza la bola en una dirección al azar, siempre hacia arriba.
Un golpe parece poco, pero una ráfaga larga atraviesa el mismo bonus decenas de veces: una fila bien pillada puede vaciarse sola.
Cómo pensar
Busca los huecos. Una bola que consigue pasar por encima del muro rebota entre el techo y la parte alta de los ladrillos, y ahí hace mucho más daño que chocando una y otra vez contra la primera fila.
Coge los +1 aunque el disparo sea peor. Una bola más vale para el resto de la partida; un ladrillo que dejas hoy se recupera mañana.
Vigila las filas bajas. El peligro no es el ladrillo más gordo sino el más cercano al fondo: un disparo rasante que limpia la última fila puede salvar la partida.
Puntuación
La puntuación es el nivel: sube uno con cada disparo, y es también el número de golpes de los ladrillos nuevos. El récord se guarda y, con una cuenta de Google, te sigue al otro dispositivo. Si sales a medias, la partida se reanuda desde el último disparo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede disparar en horizontal?
Casi: la puntería tiene una inclinación mínima. Un disparo demasiado rasante haría rebotar las bolas entre las paredes durante muchísimo tiempo.
¿Un turno puede durar para siempre?
No: si la ráfaga sigue en el aire mucho tiempo, las bolas aceleran sin cambiar su trayectoria y el turno termina igualmente.
¿Se puede jugar en el ordenador?
Sí: en el navegador de escritorio se apunta con el ratón o con las flechas, y se dispara con Espacio o Intro.
¿Hay que ser rápido?
No: apunta con calma, el muro solo baja cuando disparas. Cuenta el ángulo, no los reflejos.
¿Se puede deshacer un disparo?
Sí: el botón de arriba a la derecha devuelve la partida a antes del último disparo, cuando todas las bolas han vuelto abajo. El primer deshacer de cada partida es gratis; los siguientes se desbloquean viendo un vídeo corto, tantas veces como quieras. En el navegador no hay vídeos, así que solo queda el gratuito, que también funciona con la tecla Z.
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