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Apila

Apila es un juego de tempo con una regla cruel: lo que sobresale se corta para siempre. Cada bloque impreciso estrecha la torre, y una torre estrecha vuelve más difícil el bloque siguiente. Se pierde por acumulación de errores pequeños, nunca por uno grande.

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Cómo funciona

Un bloque se desliza de un lado a otro sobre la torre. Lo tocas para pararlo: la parte que sobresale respecto al bloque de debajo se corta y cae, y lo que queda pasa a ser la nueva cima. Cuanto más preciso eres, más ancho queda el bloque que apoyas.

La partida acaba cuando fallas la torre por completo — cuando el bloque se para sin tocarla — y tu puntuación es la altura alcanzada. Pocket Games guarda tu torre más alta, y en ordenador se juega con la barra espaciadora.

El centro perfecto, y por qué lo es todo

Si paras el bloque casi exactamente sobre el de debajo, no se corta nada: es un perfecto. Y no es solo un corte evitado:

De ahí sale la estrategia, y es una sola línea: no juegues por altura, juega por la serie de perfectos. Un bloque apoyado mal pero «suficientemente bien» no te hace perder enseguida, pero rompe la cadena, y sin cadena la torre se estrecha hasta quedar en un hilo.

Cómo se mejora el tempo

Mira el borde, no el centro. El cerebro es mucho mejor detectando cuándo se alinean dos líneas que estimando a ojo dónde está el centro de una forma. Fija el borde izquierdo del bloque que llega y toca cuando coincida con el borde izquierdo de la torre.

Anticipa. Entre el pensamiento y el dedo pasan unos doscientos milisegundos: a velocidad alta eso es un cuarto de oscilación. El toque hay que darlo antes de que el bloque llegue, no cuando llega, y cuánta anticipación hace falta se aprende en tres o cuatro partidas.

Encuentra el ritmo. La oscilación es regular: contar mentalmente «va y vuelve» funciona mejor que seguir el bloque con los ojos, igual que con un metrónomo.

No lo salves en el último momento. Cuando te das cuenta de que llegas tarde, la tentación es tocar igualmente. Es la mejor forma de llevarte un corte enorme: mejor dejar pasar la oscilación y coger la siguiente — el bloque no se pierde hasta que lo paras fuera de la torre.

Cuando la torre es estrecha, cambia de objetivo. Con dos dedos de ancho ya no juegas por subir: juegas por hacer cinco perfectos seguidos y recuperar espacio. Es la fase en la que conviene respirar más despacio y dejar de pensar en la puntuación.

Preguntas frecuentes

¿Se puede recuperar la anchura perdida?

Sí, y es la mecánica más importante del juego: a partir del quinto perfecto consecutivo la torre vuelve a ensancharse. Quien no lo sabe juega condenado a encogerse.

¿La velocidad aumenta siempre?

Crece por tramos con la altura, hasta un techo. Pero una cadena larga la devuelve al valor inicial: es la única manera de «rejuvenecer» una partida.

¿Conviene jugar en pantalla grande?

Ayuda, porque los bordes se ven mejor y el tempo resulta más legible. En el móvil funciona igual de bien una vez encontrado el ritmo.

¿Cuánto es una buena torre?

Veinte bloques significa que has encontrado la anticipación adecuada. A partir de ahí la torre solo se ensancha con perfectos consecutivos, así que quien llega a cincuenta los está buscando a propósito.

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