Puntos y cajas
Puntos y cajas es el juego del margen del cuaderno que todo el mundo ha jugado en clase y casi nadie ha jugado bien. Tiene una estrategia de verdad, y se resume en una frase que suena absurda: en algún momento hay que rechazar dos cajas para llevarse diez.
Las reglas
Una cuadrícula de puntos. Por turnos se traza un segmento entre dos puntos vecinos. Quien completa el cuarto lado de una caja se la queda — y juega otra vez. Se sigue hasta que la cuadrícula está llena; gana quien tiene más cajas.
En Pocket Games la partida contra el bot se juega en una cuadrícula de 5×5, con tres niveles de dificultad; entre dos en el mismo móvil se puede elegir entre 4×4 y 5×5. Contra el bot se guarda el máximo de cajas cerradas en una partida, por dificultad.
Las tres fases de una partida
Fase 1: las jugadas seguras. Al principio casi cualquier línea es inofensiva. Una línea es segura si no deja ninguna caja con tres lados, es decir, lista para regalarse. Se sigue así mientras las haya.
Fase 2: quién se ve obligado primero. En algún momento cualquier jugada posible abre algo. Quien se ve obligado a mover primero pierde el control, y la partida se decide en gran parte aquí: el número de jugadas seguras disponibles, y quién las agota primero, es lo que los buenos jugadores cuentan desde el principio.
Fase 3: las cadenas. La cuadrícula se ha dividido en cadenas, secuencias de cajas conectadas. Quien abre una cadena se la regala entera al rival, que se la come y después tiene que abrir la siguiente. De aquí en adelante la partida ya está decidida, y saber cómo funciona lo es todo.
La doble cruz: la jugada que gana partidas
Aquí es donde casi todos se equivocan. El rival te ha abierto una cadena de, digamos, cinco cajas. El instinto dice: cógelas todas. Pero si las coges todas, eres tú quien tiene que abrir la cadena siguiente — y se la regalas.
La jugada correcta es coger solo tres y dejar las dos últimas, cerrándolas con una sola línea que las pone ambas a disposición del rival. Él está obligado a coger esas dos cajas, y después le toca a él abrir la cadena siguiente.
Has regalado dos cajas y has comprado el control durante todo el resto de la partida. Con varias cadenas largas en juego, esta jugada — la doble cruz — cambia el resultado en diez o veinte cajas.
Cuándo no hacerla: si esa era la última cadena, cógelas todas. El sacrificio sirve para pasar el turno, y en la última cadena ya no hay nada que pasar.
La regla de la paridad
Hay una manera de saber por adelantado quién ganará, y los buenos jugadores la usan para decidir las jugadas iniciales. En resumen: cuenta las cadenas largas (de tres cajas en adelante) que se están formando. Quieres que su número sea par si has movido primero, e impar si has movido segundo — porque así la última cadena, la que se coge sin devolver nada, te toca a ti.
No hace falta calcularlo a la perfección: basta con darse cuenta de si conviene crear una cadena larga más o una menos, y en la fase 1 aún hay tiempo de sobra para orientarla.
Preguntas frecuentes
Si cierro una caja, ¿juego otra vez?
Sí, y sigues mientras cierres cajas. Una cadena abierta se come entera en un solo turno.
¿Conviene coger siempre todas las cajas disponibles?
No, y es el concepto central del juego: renunciar a las dos últimas de una cadena obliga al rival a abrir la siguiente. En cuadrículas con varias cadenas, quien no lo hace pierde.
¿El bot conoce esta estrategia?
En el nivel alto sí: cuando se ve obligado a abrir, regala la cadena más corta, y reconoce las cajas que puede coger gratis. En el nivel fácil juega al azar.
¿En qué cuadrícula se juega?
Contra el bot en 5×5; entre dos se puede elegir también 4×4, que es más rápida pero donde la paridad pesa todavía más.
Otros juegos para probar
Mira la lista completa de juegos o abre Pocket Games en el navegador: son gratis y no hace falta registrarse.