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Memory

Al memory no gana quien tiene más memoria: gana quien levanta las cartas en un orden sensato. Es un juego en el que la técnica le gana al talento de forma casi vergonzosa, y por eso los niños suelen ganar a los adultos.

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Las reglas

Todas las cartas están boca abajo, por parejas. Se levantan dos cada vez: si coinciden se quedan descubiertas, si no vuelven a taparse. Se termina cuando se han encontrado todas las parejas.

Lo que cuenta no es el tiempo, sino el número de intentos: cada pareja de cartas que levantas es un intento, y tu récord es el número más bajo con el que has cerrado una cuadrícula. Pocket Games tiene tres tamaños — 4×4 (8 parejas), 4×6 (12 parejas) y 6×6 (18 parejas) — cada uno con su récord, que se sincroniza entre dispositivos si juegas con una cuenta de Google.

El límite teórico

Vale la pena saber hasta dónde se puede llegar. Con 8 parejas el mínimo absoluto son 8 intentos: significaría acertar todas las parejas a la primera, algo que exige una suerte irrepetible. Quien recuerda todo lo que ha visto cierra un 4×4 en 11 o 13 intentos: unas cuantas rondas de exploración al principio, y luego solo parejas seguras. En el 6×6, bajar de veinticinco intentos es una partida excelente.

Cómo se reducen los intentos

Levanta en orden, no al azar. Esto es lo que más diferencia marca. Recorrer la cuadrícula fila a fila construye un mapa mental ordenado, y la posición se recuerda mucho mejor si pertenece a una secuencia en vez de estar suelta.

Si la primera carta es nueva, usa la segunda para explorar. Cuando descubres una carta que no habías visto y no sabes dónde está su gemela, la segunda jugada no está perdida: gástala en otra carta desconocida, así cada intento suma dos informaciones en vez de una.

Si conoces la primera carta, cierra ya. En cuanto tienes una pareja segura, tómala. Aplazarla para «explorar un poco más» es la mejor forma de olvidarla.

Recuerda posiciones, no dibujos. La memoria espacial es más fiable que la visual: «arriba a la derecha había una pareja de esa cosa amarilla» funciona mejor que intentar recordar el dibujo exacto.

Agrupa en bloques. Recordar doce posiciones sueltas es imposible; recordar tres grupos de cuatro está al alcance de cualquiera. Es el mismo truco con el que se recuerdan los números de teléfono.

Por qué los niños van mejor

Se observa a menudo, y la explicación más convincente es que los adultos intentan verbalizar — contarse lo que ven — mientras que los niños se limitan a memorizar dónde está la imagen. En un juego donde solo hace falta saber dónde está algo, traducirlo a palabras es un paso de más que no sirve.

Vale como consejo práctico aunque la explicación no fuera la buena: deja de decir mentalmente el nombre de la figura y limítate a mirar dónde está.

Preguntas frecuentes

¿Conviene jugar rápido?

No hace falta, no hay cronómetro. Al contrario: dos segundos más mirando una carta nueva valen más que diez intentos ahorrados en velocidad.

¿La cuadrícula más grande es solo más larga?

No, es cualitativamente distinta. En el 4×4 lo retienes todo sin esfuerzo; a partir del 6×6 hace falta un método de verdad, porque las cartas vistas y aún sin emparejar son demasiadas para la memoria de trabajo.

¿Es un juego adecuado para niños?

Es probablemente el juego más adecuado para niños que existe: reglas en una frase, ninguna habilidad manual, ningún límite de tiempo. Y, como decíamos, suelen ganar ellos.

¿La puntuación se sincroniza?

Sí, el récord de cada tamaño viaja con la cuenta de Google, si usas una. Como invitado se queda en el dispositivo.

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