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Tres en raya definitivo

El tres en raya definitivo coge el juego más aburrido del mundo y le da profundidad con una sola regla: la casilla en la que juegas decide en qué tablero tendrá que jugar tu rival. De golpe cada jugada significa dos cosas, y el empate deja de estar garantizado.

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Las reglas

Hay nueve tableros de tres en raya dispuestos formando una cuadrícula de 3×3 de tableros. Ganar un tablero pequeño conquista la casilla correspondiente del tablero grande, y gana quien alinea tres tableros pequeños en horizontal, vertical o diagonal.

La regla que lo cambia todo: la casilla que eliges dentro de un tablero pequeño manda a tu rival al tablero correspondiente del grande. Si juegas en la esquina superior derecha de tu tablero, tu rival tendrá que jugar en el tablero pequeño superior derecho.

Si el tablero al que iría ya está terminado — ganado o lleno — tu rival queda libre para jugar donde quiera. Y es lo más peligroso que puede pasar en la partida.

Se juega entre dos en el mismo móvil o contra el bot a tres niveles: el más alto analiza las jugadas en profundidad y castiga los errores. Victorias, empates y derrotas se guardan en el dispositivo.

La idea central: no regalar la jugada libre

Un principiante razona solo sobre el tablero en el que está jugando: intenta ganarlo e ignora adónde está mandando al rival. Es el error que decide casi todas las partidas entre principiantes.

El razonamiento correcto tiene dos tiempos:

1. ¿Adónde mando al rival? Antes incluso de valorar si la jugada te conviene, mira el tablero de destino: si ahí tiene dos en raya, le estás regalando un tablero. 2. ¿Qué me conviene en este tablero? Solo después.

Y la peor jugada de todas es la que manda al rival a un tablero ya cerrado, porque entonces elige él dónde jugar — y elegirá el tablero donde está a punto de ganar.

Estrategias que funcionan

Perder un tablero pequeño no es grave. Hay nueve y hacen falta tres en raya: sacrificar un tablero periférico para mandar al rival a una casilla inofensiva es casi siempre un buen negocio.

El tablero central vale más. Como la casilla central del tres en raya normal, participa en cuatro de las ocho líneas del tablero grande. Vale la pena pelear ahí más que en otro sitio.

Construye las amenazas sobre el tablero grande. El objetivo no es ganar tableros, es ganar tres en raya: dos tableros en línea con el tercero disputado vale más que cuatro tableros sueltos.

Las casillas centrales son envíos seguros. Mandar al rival al tablero central es peligroso, pero jugar la casilla central de tu tablero suele ser excelente para ti. Hay que decidir cada vez cuál de los dos efectos pesa más: justo esa tensión es lo que hace interesante el juego.

Mira dos jugadas adelante, no una. La secuencia típica es: yo juego aquí, él está obligado allá, desde ahí solo puede mandarme a ese tablero. Las cadenas forzadas son largas y quien las ve gana.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si un tablero pequeño acaba en tablas?

Se queda sin dueño: esa casilla del tablero grande no es de nadie, y la línea que la atraviesa ya no se puede completar.

¿Hace falta saber jugar al tres en raya?

Ayuda, pero no basta: las estrategias del tres en raya valen dentro de los tableros pequeños, mientras que la partida se decide por adónde mandas al rival. Es otro juego.

¿El bot difícil es imbatible como en el tres en raya?

No, y no podría serlo: las partidas posibles son demasiadas para examinarlas todas. Mira algunas jugadas adelante y castiga los errores, pero se le puede ganar.

¿Tiene otro nombre?

En inglés se llama Ultimate Tic Tac Toe. El tres en raya clásico sigue disponible aparte, para quien quiera la versión de dos minutos.

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